SALUD MENTAL Y NUEVAS TECNOLOGÍAS DIGITALES ❣
La utilización de diferentes tecnologías
digitales y de la información ha ido incrementando conforme pasa el tiempo,
actualmente existen una serie de herramientas tecnológicas que pueden ser
aplicadas en diferentes ámbitos, como por ejemplo en el de la Psicología y en
la educación. Existen una serie de utilidades que nos brindan estas TICs, en el
ámbito de la salud mental, el uso de las herramientas digitales ha ido
adquiriendo mayor renombre gracias a su efectividad y su utilidad a la hora de
complementar un tratamiento psicológico, encontramos recursos como la realidad
virtual, realidad aumentada y telepsicología basadas de igual manera en el
Internet, sin embargo, hay una cierta resistencia de los mismos profesionales a
usar las tecnologías, porque perciben que les va a demandar más tiempo hacer
uso de ellas con los pacientes.

Salud Mental es un concepto amplio, entendido como el
estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural, y en general
a un estado de bienestar emocional y psicológico en el cual el individuo es
capaz de hacer uso de sus habilidades emocionales y cognitivas, funciones
sociales y de responder a las demandas ordinarias de la vida cotidiana.
(Hailey, 1999).
Las Tecnologías de la información y de
la comunicación tienen una importancia bastante significativa a la hora de
hablar del bienestar de una persona que atraviesa por un problema que repercute
en su salud mental, principalmente hablando de ansiedad, estrés y de fobias,
existen una serie de herramientas como la Realidad Virtual por ejemplo, que es
definida "como una simulación interactiva por un computador desde el punto de vista del participante, en el cual se sustituye o se aumenta la información sensorial que recibe". (Rowell, 2004)
Es importante recalcar que la mayoría de
aplicaciones eficaces que han tenido las TICs en el ámbito de la salud mental,
están enfocadas en trastornos o problemas en los que se quiere tener un mayor
autocontrol y potenciar la adherencia al
tratamiento, como por ejemplo los trastornos de ansiedad, las fobias. Sin
embargo, también se han evidenciado resultados positivos en casos como la
depresión y el consumo de sustancias, debido que en la actualidad existen
aplicaciones destinadas a permitir el control de síntomas depresivos o consumo
de alcohol, tabaco y otras drogas, y para meditación, estas herramientas, no actúan por sí solas,
sino que sirven como complemento para el tratamiento especializado en este tipo
de problemáticas psicológicas.
Hay una aplicación llamada Spire, que está siendo muy utilizada a nivel mundial, ya que puede detectar estados de ánimo, patrones de respiración y otros signos psicológicos que indican cómo se sienten sus usuarios. Una vez detectado, el dispositivo envía una notificación al móvil con sugerencias de cómo relajarse o consejos de bienestar para mejorar el estado de ánimo. Se coloca el cinturón o sujetador y el dispositivo ayuda a reducir el estrés un 50%.
Por otra parte,
hay un concepto que se está manejando mucho en estos días, y se refiere a la
telepsicología que ha sido definida como: “El uso de la tecnología de las
telecomunicaciones para poner en contacto a los pacientes con los profesionales
de la salud con el propósito de posibilitar un diagnóstico efectivo, educación,
tratamiento, consultas, transmisión y almacenamiento de datos médicos del
paciente, investigación y actividades relacionadas con la provisión de los
cuidados de salud” (Brown, 1998). La principal
característica de los sistemas de telesalud es la distancia entre el servicio y
el usuario, y la utilización de las TIC con el propósito de facilitar esta
interacción.


Dentro de las ventajas que tienen las
herramientas virtuales en la psicología, podemos mencionar que están al alcance
de todas las personas, siempre y cuando cuenten con internet, hay una serie de
psicólogos que trabajan online las 24 horas del día, cuya función es prestar
sus servicios profesionales actuando en pro de los consultantes, este tipo de
contacto psicológico, puede ser muy beneficioso para gente que no cuenta con
mucho tiempo para asistir a consulta, y es que realizar la terapia desde el
propio hogar hace que la situación sea menos amenazante y los pacientes se
sientan menos juzgados, lo que puede ser beneficioso para tratar problemas
delicados, a más de eso, se puede mantener el anonimato, que es un
requerimiento bastante importante para ciertos pacientes.
Una de las patologías en las que las
herramientas virtuales más impacto han tenido, es en las fobias, según Telefónica (2011), la
realidad aumentada es una nueva ventana a través de la cual se puede ver el
mundo enriquecido”. El aspecto central de dicha tecnología, es que los
elementos virtuales que se superponen en el mundo real proporcionan información
adicional y relevante a la imagen final que está visualizando el usuario del
sistema con el objetivo de ayudarle a tratar problemas de salud mental,
principalmente fobias.
Los recientes avances en las tecnologías de
información y comunicación, han permitido desarrollar una serie de herramientas
que pueden servir como tratamientos complementarios en el campo de la salud
mental, con el fin de potencializar los resultados de las intervenciones terapéuticas
y mantener un estado de bienestar psicológico constante y al alcance de todas
las personas, siempre y cuando sean bien utilizados, en los momentos adecuados
y sin excesos. Es importante recalcar que la psicología, se basa en la premisa
de permitir que el ser humano encuentre su bienestar y estabilidad, con ayuda
propiciada por el terapeuta y las herramientas que utilice, pero con la
convicción de que el paciente quiera y esté motivado a mejorar, caso contrario
nada funcionará.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Hailey, D. (1999) Aplicaciones de la telemedicina y salud
mental. Revista de telemedicina
y telecuidado. 5[3], 162-170.
Rowell, A. (2004). Introducción a la realidad virtual. Recuperado de https://doi.org/10.1590/S1726-46342012000100015
Telefónica, F. (2011). Realidad Aumentada: una nueva
lente para ver el mundo. Revista de Psicología y salud mental. 6[4], 98-103